juicio rapido alcoholemia

Cada año, los etilómetros deben ser revisados, si esto no ocurre, la prueba que se realice con estos terminales será declarada nula de pleno derecho en un juzgado.

En qué consiste un juicio rápido por alcoholemia

Es un proceso creado por la Ley 38/2002, de 24 de octubre, cuya normativa legal se trata  en los art 795 y ss de Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Con este proceso se tratan delitos cuya con pena que no pase de cinco años, o con cualquier otra pena (ej: privación del permiso de conducir vehículos, multa, aproximarse a la víctima) cuya duración no pase de diez años, siempre que el procedimiento se inicie a través de un atestado policial y que se produzca una detención y en breve esa persona sea llevada al juzgado o que, aunque no se detenga a nadie, la policía entrega una citación para comparecer ante el Juzgado de guardia. Además el delito que se cometa debe ser flagrante (donde la policía prácticamente detiene en el acto a los culpables, aunque su detención se produzca cuando salen corriendo, o bien, si los detienen con pruebas que hagan suponer que han sido parte del delito; y también puede ser alguno de los siguientes delitos:

  1. Violencia física o psíquica habitual (contra personas del art 173.2 CP), amenzas, lesiones, coacciones.
  2. Hurtos
  3. Robos
  4. Hurtos y robo de vehículos
  5. Contra la seguridad vial
  6. Daños (art. 263 CP.)
  7. Drogas. (art 368.2 CP)
  8. Propiedad intelectual o industrial (art 270 CP y ss)
  9. En general todo delito cuya investigación se valore que será sencilla y rauda.

Juicio rápido por alcoholemia

Si usted ha ingerido alcohol, lo más prudente es que no use su vehículo, de lo contrario, si los agentes de autoridad le paran y le hacen la prueba de alcoholemia y supera los límites legales se entiende que se encuentra bajo los efectos de bebidas alcohólicas; recuerde que si supera los 0,60 miligramos por litro de aire dará positivo en el alcoholímetro. Ese nivel de alcohol se capta mediante una prueba muy sencilla, consistente en soplar de manera constante e intensa hasta que lo indique el agente.

No obstante dicho terminal lo utilizan los agentes previamente a realizar la prueba y nos da una orientación sobre la cantidad de alcohol que tiene el conductor. Una vez que se ha soplado, el la pantalla del terminal mostrará un resultado, y, si es positivo, el agente de autoridad utiliza un etilómetro, donde se sopla una primera vez, y luego una segunda. Dicho terminal, al igual que cuando pasas una tarjeta por un comercio, expulsa sendos extractos con los resultados de la prueba y la tasa de alcohol, que los agentes unen a su denuncia para, posteriormente en el juicio rápido por alcoholemia que se celebrará en unos días (entre 24 y 72 horas, aunque puede que se rebasen esos plazos). Ese extracto se usará como prueba contra el conductor, que pasará a denominarse en el juicio por alcoholemia como “investigado” (antes se llamaba imputado).

Puede darse el caso de que el resultado del etilómetro no llegue a 0,60 mg por litro de sangre espirado, pero si que supere los 0,25, ante lo cual ya no tenemos delante de nosotros un delito penal sino una multa administrativa, salvo que, existan más indicios que denoten que el conductor si que estaba bajo la influencia del alcohol.

Una de las pruebas que a buen seguro, constará en el atestado policial será lo que declaren los policías o guardias civiles en el posterior juicio sobre los síntomas del conductor, esa declaración de los agentes constituye una prueba de cargo en contra del conductor, de tal manera que aunque no se superen los 0,60, usted puede ser condenado por un delito contra la seguridad vial,  y por tanto que se encontraba conduciendo bajo los efectos del alcohol, si hay más pruebas en su contra; cosa contraria de lo que sucede cuando el resultado del etilómetro supera el 0,60, en cuyo caso, no se necesitarán más pruebas, con eso es suficiente para que usted sea condenado por conducir bajo los efectos del alcohol.

Con qué penas se castiga

Si ya nos encontramos en el Juzgado de Instrucción, asesorados de manera eficaz por un abogado penal especialista en juicios rápidos por alcoholemia, y hemos dado positivo en el control de alcoholemia, podemos ser condenados a lo siguiente:

  1. Que nos retiren el permiso de circulación de uno hasta cuatro años, más…
  2. Pena de cárcel de tres a seis meses, que podrá ser sustituida por
  3. Una multa de seis a doce meses (suelen poner unos seis euros/día, dependiendo de cada caso)
  4. Trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días (por ejemplo, barrer en una Iglesia)

Del mismo modo, se puede decomisar el coche/moto/furgoneta/camión a no ser que la valoración pericial que se haga del mismo no tenga nada que ver con la gravedad del delito, o bien se haya abonado la responsabilidad civil (caso de accidente con heridos).

También se puede perder el carnet de conducir si la retirada del permiso es superior a dos años.

Defensa penal

En un delito de alcoholemia o contra la seguridad vial, el abogado penalista defensor tiene varias alternativas para que el conductor no sea condenado (sobre todo, si es reincidente o bien tiene condenas pendientes o antecedentes penales no cancelados), no obstante, toda línea de defensa o estrategia en estos delitos tiene que estudiarse detalladamente ya que no todos los delitos son iguales.

– Usted ha sido detenido y llevado a comisaría: Si hay daños en la vía urbana o han resultado heridos terceras personas, lo más normal es que los agentes le detengan y lo envíen a comisaría para, una vez allí, tomarle declaración policial. Solo pueden tenerle detenido el tiempo mínimo necesario para realizar el atestado policial que tenga como fin el investigar lo que ha ocurrido así como identificar al conductor de vehículo y/o acompañantes. Lo normal es que esta investigación policial debe ser ágil y rauda; asimismo en las diligencias policiales se debe incluir la información al conductor detenido en comisaría, que le asista un abogado particular (preferentemente un abogado penalista especialista en delitos de tráfico y alcoholemias). En el caso de que alguna de estas indicaciones no se haya producido, se entiende que se han socavado los derechos del conductor detenido, lo que supone que la prueba contra el investigado se declarará nula de pleno derecho, o bien todo el proceso judicial, lo que conlleva que la persona detenida sea absuelta con todos los pronunciamientos favorables.

– Terminal etilómetro:  Dicho terminal que hace la medición (por el que se sopla) y que expide los extractos con el resultado, que los agentes incluirán en el atestado y que será la prueba de cargo contra el conductor que usará el Fiscal y, en su caso, la acusación particular (si la hubiere), tener que haber sido revisado cada cierto tiempo, más precisamente, de manera anual. Si no hubiera sido puesto a punto una vez al año, y se han venido practicando pruebas con dicho aparato medidor de alcohol, no será válido, puesto que no se encuentra al día. Dicho de otro modo, el abogado penalista tendrá que cuidarse mucho de revisar este hecho puesto que puede ser la diferencia entre ir a prisión o quedar libre, salvo que exista alguna otra prueba en contra del conductor.

– Prueba de alcoholemia: En dicha prueba se ha de soplar no una, sino dos veces, y no deben ser seguidas una de la otra. Entre “soplo” y “soplo” deben pasar por lo menos diez minutos; del mismo modo que si usted ha dado positivo en la prueba, el conductor tiene todo el derecho a efectuar otra prueba más que indique la tasa de alcohol en sangre o bien en la orina, de tal manera que dicha prueba pueda ratificar o no, el resultado del extracto del terminal etilómetro. Esta prueba que ratifica o no los resultados del etilómetro tiene un coste, y, a veces, no es gratuito para el conductor, ya que si se confirma lo “dicho” por el etilómetro su coste lo abonará el conductor investigado. No obstante ha de quedar claro y meridiano que la prueba del extracto del etilómetro es la prueba de cargo fundamental en contra del conductor por puede haber otras pruebas de cargo en contra que pueden ser tenidas en consideración por el Juzgado para acabar condenando por un delito contra la seguridad vial, puesto que, los policías serán llamados a declarar y, a buen seguro que declaran en contra del conductor, declarando que el conductor tenía los síntomas típicos de toda alcoholemia que veremos más adelante (nunca van en contra de lo que ponen en el atestado policial), además en el juicio rápido los agentes siempre, siempre ratifican delante del juez el atestado policial que trae como causa la instrucción del caso penal, lo que supone otra prueba en contra

– Sintomas de la ingesta de alcohol: Lo que los agentes pondrán a buen seguro en el atestado y declararán en el juicio penal que se celebrará en breve será siempre lo mismo y dirán que el conductor tenía la mirada enrojecida, un fuerte olor a alcohol, halitosis, que mostraba la cara enrojecida o colorada, que tenía el habla pastosa, que sus movimientos eran inapropiados, etc…

No obstante, todos esos síntomas no tienen porqué indicar que se ha cometido un delito contra la seguridad del tráfico, es decir, recuerden que el delito consiste en conducir BAJO LA INFLUENCIA, lo que quiere decir, que según las circunstancias físicas del conductor puede no haber ningún delito. Ahora bien, si se ha bebido una cantidad considerable de alcohol, en el juicio se debe demostrar que dicha cantidad de alcohol influyó o afecto en la conducción.

Abogado especialista en juicio rápido por alcoholemia:
José Ramón Felipe Condés